Cuando la visita al dentista es un lujo

Para muchos, sentarse en la consulta del odontólogo es todo un lujo. Por mucho que nos digan que el dentista es asequible para todos y que es fundamental acudir por lo menos una vez al año, la realidad nos dice lo contrario. Hacerse un empaste o sacarse un diente es algo que todo el mundo puede hacer, así como someterse a una limpieza dental o una revisión. Sin embargo, existen tratamientos y centros odontológicos que bien pueden catalogarse de lujo para una gran mayoría. Hablamos de la estética dental de alta gama, que es lo que un paciente exigente busca.

Cuando ejecutivos, directivos, profesionales con presencia mediática o gente pudiente quieren mejorar su sonrisa, no buscan tener simplemente unos dientes más blandos. Lo que buscan y persiguen es un resultado calibrado, natural y, por supuesto, duradero que, al mismo tiempo, encaje con su rostro, su edad y la imagen que proyecta a diario en sus reuniones, conferencias o ante las cámaras o ante su círculo social de alto standing. Este tipo de exigencias es lo que define la estética dental de alta gama, que hace que ir al dentista se convierta en un lujo para la inmensa mayoría. Este tipo de estética dental marca la diferencia entre un tratamiento que se queda en correcto y uno catalogado como premium.

Son muchas las clínicas dentales que atienden a este perfil de paciente con necesidades más elevadas en lo que a estética dental respecta y en las que no se mide el precio, sino el criterio, la tecnología y el tiempo que se dedica a cada detalle del tratamiento. A diferencia de la estética dental, la de alta gama no es una técnica, sino la suma de varias decisiones que toma el profesional con cierto criterio clínico y artístico, frente a una estándar.

Estética dental estándar frente a premium

Este tema nos ha causado interés por saber en qué se diferencia realmente la estética dental normal de la de lujo. Hemos entrado en CKA Grupo Dental, donde ofrecen tratamientos dentales para todos y al mejor precio para saber más. Aunque ellos realizan tratamientos a medida sin caer en el alto standing, los tratamientos premium implican una serie de acciones.

Empezando por un diagnóstico facial completo y no solo bucodental. Se estudia la sonrisa dentro del conjunto de la cara, la línea de los labios, la simetría facial y la proporción áurea entre los dientes. Se recurre al uso de materiales cerámicos de última generación seleccionados en función del caso particular, pudiendo ser porcelana feldespática, disilicato de litio o circonio monolítico.

El trabajo lo realiza un equipo multidisciplinar compuesto por un protodoncista, un ortodoncista, un periodoncista, el implantólogo y, si es necesario, un anestesista, y no un solo odontólogo. Existe un protocolo digital completo que incluye desde un escáner intraoral hasta el diseño de la sonrisa virtual y un mockup previo en la boca del paciente. Además de crear un compromiso real con la duración del resultado con un seguimiento odontológico anual.

En la práctica, esto quiere decir que un paciente exigente no contrata un tratamiento, contrata todo un proceso de planificación que dura semanas y cuenta con varias fases controladas por los mejores profesionales. Esta diferencia en el plano conceptual es lo que marca la diferencia entre la odontología más convencional y la estética dental de lujo.

Los profesionales de la odontología saben perfectamente lo que busca este perfil de paciente, ya que se han ocupado de identificar los patrones que siguen estos pacientes cuando llegan a la clínica dental buscando resultados premium. Las peticiones no son las mismas que las que hacen los pacientes medios.

Estos pacientes tan exigentes temen dos cosas por encima del precio, que son lo que teme el paciente común: la sonrisa de teclado de piano y el aspecto artificial. Por lo que buscan la naturalidad antes que la perfección. Quieren unos dientes que parezcan suyos y no de otra persona puestos encima. De ahí que la conversación inicial entre dentista y paciente se centre en el blanco, la translucidez y la forma.

Dado que se trata de directivos, abogados, médicos o personas mediáticas, buscan discreción a lo largo del proceso. No puede notarse en ellos que están siendo sometidos a un tratamiento de estética dental. Nada de medidas provisionales evidentes o periodos largos sin poder hablar en público. Hay que planificar cada una de las fases con base en su agenda y sus apariciones, priorizando el uso de tecnología que permita reducir al mínimo las visitas necesarias.

Estos pacientes ya han pasado por tratamientos largos en otras clínicas, por lo que llegan con fatiga y miedo, valorando el mayor confort que proporcione el dentista de lujo, así como la sedación consciente intravenosa, la privacidad de la consulta y la sensación de que no se les retiene más tiempo del que es estrictamente necesario para ejecutar el tratamiento.

Lo último que quieren estos pacientes y, en realidad, cualquiera, es tener que repetir un tratamiento estético en unos años, por lo que preguntan por las garantías que ofrece la clínica, el protocolo de las revisiones y qué pasa si una carilla se descementa o decolora. Una clínica de alta gama habituada a estos tratamientos y pacientes tiene respuestas claras ante sus dudas y las da por escrito para que conste.

Lo que implica un tratamiento premium de estética dental

Este tipo de odontología no se entiende si no se dispone de tecnología digital y equipamiento de alta gama para todo el tratamiento. El escáner intraoral y el diseño digital de sonrisa se imponen para sustituir las impresiones tradicionales realizadas antes por un escáner en 3D que permite digitalizar la boca al completo en minutos. Sobre este modelo virtual se diseña cada sonrisa utilizando un software destinado a esa finalidad y, antes de hacer nada, se observa el resultado final. El paciente prueba en boca con un mockup realizado en composite y a partir de ahí, se trabaja. Ningún tratamiento de alta gama se lleva a cabo si no se realiza esta fase de validación.

En lo que a carillas, coronas y rehabilitaciones completas respecta, se utilizan porcelanas y cerámicas de nueva generación, ya que son los materiales que mejor comportamiento óptico y mecánico ofrecen. Con la porcelana feldespática estratificada se trabaja el sector anterior cuando se busca la máxima translucidez. El disilicato de litio se utiliza en aquellos casos en los que se necesita resistencia y estética al mismo tiempo. Gracias al circonio monolítico de alta traslucidez se obtiene el mejor resultado en los sectores posteriores y en las rehabilitaciones de los pacientes que padecen bruxismo. Cada uno de estos materiales se elige por caso y no por defecto.

La estética dental premium se trabaja con magnificación. La cementación adhesiva de las carillas ultrafinas se lleva a cabo con microscopio o lupas de alta magnificación y en unas condiciones de aislamiento absoluto. Todos los casos se documentan con fotografías desde el primer momento hasta que finaliza el tratamiento.

El proceso paso a paso que siguen las clínicas cuando ofrecen un tratamiento de alta gama para que el paciente sepa lo que va a pasar en cada momento, implica seis fases:

  • Primero, una valoración estética con el equipo médico: un análisis facial, dental y funcional, con fotografía profesional y escáner intraoral.
  • Les siguen un diagnóstico digital y una propuesta de tratamiento. Se enseña en pantalla cómo quedaría la sonrisa del paciente con varias opciones, tiempos y costes cerrados.
  • El tercer paso es el mockup en boca. Antes de proceder a tallar lo definitivo, se lleva una previsualización en composite durante unos días para experimentar el cambio.
  • La fase clínica con sedación consciente, si el paciente lo desea, se realiza habitualmente en una o dos sesiones, con anestesista propio y un equipo completo.
  • Pruebas y ajustes finos de color, forma, oclusión y fonética. Solo se entrega cuando el paciente se encuentra satisfecho al cien por cien.
  • Mantenimiento anual que incluye la higiene, la revisión de la oclusión, el control fotográfico y, de ser necesario, el repulido o cambio de férula nocturna.

Este protocolo se repite con cada caso, haciendo posible que el tratamiento de carillas o una rehabilitación oral de mayor complejidad se realice como un proceso predecible y carezca de incertidumbre.

Los casos más típicos que suelen tratar los odontólogos de lujo, aunque volvemos a señalar que cada paciente y caso es único, son los que se repiten con mayor frecuencia:

  • Carillas de porcelana ultrafinas para mejorar el color, la forma y las proporciones sin desgastar el diente natural.
  • Diseño de la sonrisa completa combinando la ortodoncia invisible, el blanqueamiento profesional y las carillas selectivas.
  • La rehabilitación oral en los pacientes que padecen desgaste por bruxismo, devolviendo la longitud y función con cerámica de alta resistencia.
  • Implantes dentales premium en la zona estética con coronas individualizadas y un manejo en extremo cuidadoso de la encía.
  • Estética de encías para la sonrisa gingival, combinando cirugía mucogingival y, si es el caso, alargamiento coronario.

En definitiva, la diferencia entre un tratamiento estándar y uno premium reside básicamente en el paciente y el trato que recibe. Los tratamientos son, en esencia, los mismos.

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