Está al pie de un castillo milenario, con 20 almenas, que sigue siendo tan majestuoso como el día de su apertura, el castillo de Baños de la Encina, en Jaén. Se llama Restaurante Bury, el mismo nombre del castillo en árabe, y redondea el poder de atracción de un pueblo señorial, exquisito.

Bury, el tesoro gourmet de la autovía A4, muy próximo a Bailén, demuestra en cada plato como fusionar el pasado de los fogones, con toques notables del norte de África, con el mestizaje dominante ahora mismo el universo de la gastronomía. Todo apoyado por el mejor aceite de oliva del mundo, procedente del entorno montañoso de Baños de la Encina.

Hemos almorzado en Bury con varios condicionantes: estamos a mitad de camino entre Madrid y Málaga – Costa del Sol, por lo que tenemos casi 3 horas más de viaje por delante; hace un calor potente, que siempre afecta a la conducción; y, lo más importante, queremos combinar algún plato emblemático con las creaciones más recientes.

La pastela de pollo con mayonesa de Ras El Hanout, 14,80 euros, la propuesta clave de una cocina que mira a la otra orilla del Mediterráneo, ha abierto nuestra comida tras la degustación de un aceite supremo del terreno: el aceite verde de Baluarte, homenaje al castillo que corona Baños de la Encina. Han sido dos primeras experiencias emocionantes.

La berenjena asada, con las alegrías de la escalivada y acompañada de mozarella nos ha traído, por su parte, la frescura de la cocina de temporada, con aromas y sabores muy intensos, conseguidos sin renunciar a la vertiente vegetariana.

Hemos alcanzado la cumbre con las albóndigas de ciervo en salsa de oloroso con yogur especiado y anacardos… 17,90 euros. Estas albóndigas supremas descargan oleadas de placer por su textura, bastante consistente, por sus aromas exóticos y por sus sabores rotundos.

Menos de 70 euros en la cuenta final y una sensación placentera de plenitud, super satisfactoria, anima a disfrutar de nuevo de la experiencia de Bury en cada viaje.

Hay que añadir la calidad del servicio en sala. El responsable de Bury ante la clientela transmite cada plato con el apasionamiento de un enamorado del producto que comercializa en cada instante y con el conocimiento más amplio de los diferentes detalled para satisfacer así a las personas sentadas en la mesa.

El Restaurante Bury de Baños de la Encina, localizado a menos de 8 kilómetros de la salida correspondiente de la Autovía A4, es un valor rotundo en cualquier momento del año, el mejor reclamo para adentrarse en un escenario tan grandioso y señorial como su castillo. Imprescindible en cualquier desplazamiento entre Madrid – Málaga o viceversa.

ACEITE, PROTAGONISTA DEL APERITIVO

Simple, sí, tan simple como un gran aceite verde del terreno firmado por Baluarte, la almazara de Baños de la Encina, y a la vez tan majestuoso como… un cachito de buen pan bañado con ese mismo aceite. Los botánicos presentes en dicho aceite regalan cada poro de la nariz para entrar de lleno en el cerebro.

Emociones al máximo nivel, repletas de pureza, sin distracciones. Así se arranca un almuerzo gourmet. Solo buen aceite y buen pan. Un concepto que se olvida muy a menudo por interpretaciones de la “modernidad” más que dudosas.

La pastela de pollo, el primer entrante, nos conduce hasta el corazón de Bury, el reencuentro con lo mejor del Mediterráneo norteafricano. La pastela marroquí, una joya gastronómica de alcance mundial, se hace más andaluza con una masa de grosor mínimo, especialmente crujiente, que multiplica la elegancia de esta propuesta.

El equipo de cocina de Bury mima el plato con una mayonesa Ras El Hanout… de otra galaxia. La reunión de especias aromáticas, super estimulantes, multiplica la potencia de los sabores del pollo y la masa de la pastela. Si la boca se os hace agua solo tenéis que añadir la música, los crujidos de la pasta en cada bocado. Experiencia suprema.

UN VIAJE POR LOS VEGETALES

Verano y berenjena, la combinación es imbatible. La elegancia, clave en cualquier propuesta de Bury, se dispara al presentar esa berenjena con tiras de cebolla acompañada de una mozarella soberbia. Contraste de texturas y de temperaturas, con el queso más frío que la verdura, y con un toque de ahumado.

El gran aceite de oliva redondea este festival de verano en el paladar. Es un plato repleto de distinción y muy ligero. Satisface plenamente sin llenar el aparato digestivo… algo muy de agradecer cuando aún se tienen horas de conducción por delante.

LAS ALBÓNDIGAS MÁS ROTUNDAS

Otra dimensión de la carne. Es la primera idea que se viene a la cabeza tras probar las albóndigas de ciervo de Bury. Intensidad, en cada bocado, tanto en la carne como en la salsa. La experiencia con esta propuesta podría compararse con un tatuaje. Se queda grabada en el paladar por su distinción y por su energía.

Las albóndigas de ciervo en oloroso te conducen hasta una cocina tradicional, exquisita, que se ennoblece con soluciones como el yogur especiado, para aligerar así el resultado final y potenciar el placer gourmet. Son albóndigas Top 5, con un lugar de honor entre los 5 mejores platos de carne que hemos probado en 2024. Emocionantes.

A LA SOMBRA DEL BALUARTE MÁS ESPECTACULAR DE JAÉN

El caudal de emociones proporcionado por el restaurante Bury de Baños de la Encina se multiplica por su emplazamiento privilegiado, casi al pie del castillo majestuoso que domina todo el paisaje.

Es el contraste milenario para un verdadero templo gourmet… sin postureos de ningún tipo. Sobrio, impecable en cada detalle, atendido con todo lujo de detalles y con un equipo de cocina con personalidad bien definida, que apunta siempre hacia el mañana.

En el restaurante Bury se disfruta con propuestas gastronómicas que interpretan con elegancia: el entorno natural, la tradición, la mirada al norte de África y los productos esenciales, desde el mejor aceite imaginable hasta la caza más delicada.

Cuando veáis el cartel de Baños de la Encina en la autovía A4 dejaos llevar. Los olivares, primero, el castillo, después, el propio pueblo y el restaurante Bury os invitarán a volver una y mil veces más. Os lo decimos por experiencia propia.

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