La venta de toldos se dispara este verano.

Toldo de jardín

Las temperaturas superiores a 40 grados que estamos padeciendo en lo que llevamos de verano, están haciendo que la fabricación y montaje de toldos se multiplique con respecto a otros años anteriores en diferentes partes de España. Y es que los toldos y otros sistemas de sombreado permiten bajar las temperaturas varios grados.

TeleMadrid informa que la fabricación de toldos a medida se está disparando en Getafe a consecuencia de las altas temperaturas. Manolo, que dirige una empresa familiar de toldos en esta ciudad madrileña, informa que cada día reciben 150 llamadas. Están saturados.

Como explica a las cámaras de la televisión autonómica madrileña, la confección de toldos se hace a medida. Hoy no hay toldos con medidas estándar. Cada toldo debe adaptarse a la superficie del balcón o terraza en la que debe dar sombra. Por lo que los operarios de la empresa deben desplazarse a la casa del cliente para tomar medidas. Siempre que se pueda, la fabricación del toldo se realiza en menos de 24 horas.

Carlos, un operario de esta empresa, explica que a día de hoy una parte de la fabricación está mecanizada, lo que permite que en los modelos de toldos más sencillos, se puedan fabricar hasta 15 unidades diarias.

Pero claro, ante la alta demanda de estos días, no pueden dar abasto. Nos hemos informado en empresas de toldos de otras latitudes de la geografía nacional y lo que se está viviendo en Getafe con respecto a los toldos, está sucediendo en otras ciudades.

Parece un poco irónico, el sofocante calor de estos días también tiene su lado positivo. Deseamos a los fabricantes de toldos que la buena racha por la que están pasando en estos momentos les dure mucho tiempo. Pero eso sí, que no nos achicharremos mientras tanto.

Los toldos bajan la temperatura 7 grados.

Los toldos, aparte de darnos sombra, bajan la temperatura de la zona sombreada una media de 7,59 grados centígrados. Así lo pone de manifiesto un estudio encargado por el Ayuntamiento de Barcelona y del que se hace eco el portal informativo Infobae.

Este mismo informe concluye que los toldos y otros sistemas de sombreado con lona, logran reducir hasta un 80% la irradiación solar directa, lo que hace que bajen las temperaturas en las zonas sombreadas y que mantengan el espacio fresco, siempre que los elementos de sombra estén bien orientados con respecto a la trayectoria que sigue el sol.

A tenor de este informe, el ayuntamiento de la ciudad condal ha invertido 2 millones de euros en encargar e instalar toldos vela en 75 espacios públicos de la ciudad: parques, plazas y calles comerciales. En la actualidad, hay más de 200 áreas protegidas del sol en Barcelona, mediante el empleo de este tipo de toldos.

Los toldos vela son toldos fijos que se atan con cuerdas a puntos de enclave clavados en las paredes. Si se articulan de manera adecuada, crean un microclima en la calle o plaza donde se han colocado, haciendo que sea más agradable pasear por ellas. Estos toldos, como veremos más adelante, también se instalan en domicilios particulares. Sobre todo en patios y terrazas grandes.

Con esta acción, el Ayuntamiento de Barcelona pretende recuperar parte del espacio público para el uso de los vecinos y visitantes. “Tener más sombra los meses de calor quiere decir tener más espacio para la gente” – dice Jaume Collboni, alcalde de Barcelona.

Sin duda, esa bajada de temperaturas que provocan los toldos incide directamente en que su demanda se haya disparado en un verano tan caluroso como el que estamos atravesando.

Diferentes tipos de toldo.

Para uso doméstico, hay que aclarar que existen diferentes tipos de toldos. Y que se instalan unos u otros, ya no solo por razones estéticas, sino para adaptarse a las características del área de la casa que se quiere sombrear.

Entre los toldos más utilizados se encuentran los toldos de brazo articulado. Este modelo despliega la lona desde la fachada mediante brazos de aluminio extensibles que permiten regular la inclinación y aprovechar al máximo el espacio disponible. Son especialmente habituales en terrazas, patios y zonas de restauración, ya que proporcionan una amplia superficie de sombra sin necesidad de soportes adicionales. Pueden accionarse manualmente o por medio de un mando a distancia.

Una evolución de este sistema son los toldos semi-cofre y cofre. Ambos incorporan estructuras de aluminio que protegen la lona cuando el toldo está recogido. En el modelo semi-cofre la protección es parcial, mientras que en el toldo cofre todos los componentes quedan completamente resguardados de la lluvia, el polvo y la radiación solar dentro de un cajón o cofre de aluminio.

Para balcones son habituales los toldos telón o store. Estos permiten fijar los brazos a la barandilla y ofrecen diferentes posiciones de apertura, combinando protección solar y ventilación. Por otro lado, los toldos de punto recto son una opción bastante utilizada en ventanas gracias a la tensión constante de la lona y a su buena resistencia frente al viento.

Los toldos verticales se instalan habitualmente en fachadas acristaladas, porches y cerramientos exteriores. Funcionan mediante guías, cables o varillas laterales y ayudan a controlar la entrada de luz y calor.

También destacan las capotas o marquesinas, empleadas como elemento decorativo en comercios, hoteles y viviendas. Finalmente, los toldos vela, de los que ya hemos hablado antes, se han convertido en una de las opciones más demandadas para jardines, terrazas y espacios públicos. Su diseño ligero y moderno permite crear amplias zonas de sombra, ofreciendo una gran resistencia a la intemperie y una buena integración con el entorno.

Las alternativas al toldo.

Aparte de los toldos, existen otras opciones para dar sombra en las zonas abiertas de la vivienda.

Una de las opciones más versátiles son los parasoles de gran formato. A diferencia de las sombrillas tradicionales, cuentan con estructuras más robustas y superficies de cobertura mucho mayores, lo que permite proteger mesas de comedor, sofás o zonas de descanso. Muchos modelos incorporan brazos laterales o mástiles descentrados que dejan libre el espacio inferior, facilitando el movimiento de las personas y el aprovechamiento de la superficie disponible. Además, suelen poder orientarse e inclinarse para adaptar la sombra a la posición del sol durante todo el día. Esta es una opción que se ha utilizado tradicionalmente en hostelería y que cada vez es más frecuente en terrazas y jardines particulares.

Las pérgolas constituyen otra de las soluciones más demandadas para quienes buscan una protección permanente. Estas estructuras, sostenidas por pilares, pueden instalarse adosadas a la vivienda o de forma independiente en cualquier punto del jardín. Existen modelos con cubiertas fijas, toldos retráctiles o techos móviles que permiten adaptar el nivel de protección según las condiciones meteorológicas. Además de proporcionar sombra, las pérgolas delimitan visualmente los espacios exteriores y aportan valor estético.

En los últimos años, han adquirido un gran protagonismo las pérgolas bioclimáticas. Se caracterizan por incorporar lamas de aluminio orientables que regulan la entrada de luz y la ventilación de forma precisa. Cuando las lamas están abiertas, favorecen la circulación del aire y reducen la sensación de calor, mientras que al cerrarse protegen frente al sol intenso e incluso frente a la lluvia. Algunas versiones incorporan automatización, sensores de viento y lluvia, iluminación LED o cerramientos laterales, convirtiéndose en auténticas estancias exteriores utilizables durante buena parte del año.

En jardines también es posible recurrir a elementos vegetales como pérgolas cubiertas por plantas trepadoras, árboles de hoja caduca o setos estratégicamente situados. Estas soluciones naturales proporcionan sombra de forma progresiva, mejoran el aislamiento del entorno y contribuyen a crear espacios exteriores más frescos, sostenibles y agradables durante los meses de verano.

El mantenimiento.

Los fabricantes de Toldos Clot, una empresa de Barcelona que lleva más de 30 años fabricando e instalando toldos y otros sistemas de sombreado, señalan en su página web, respondiendo a una de las preguntas que le suelen surgir a los usuarios, que es posible cambiar la lona de un toldo cuando se ha estropeado, siempre que la estructura que lo sujeta esté en buen estado. De esta tarea se encargan los fabricantes. Los cuales deben preparar una lona con las mismas dimensiones y acoplarla al mecanismo.

Y es que con el tiempo, la lona de un toldo puede rajarse, deshilacharse o ir perdiendo el color. Aunque para la fabricación de toldos se emplean telas resistentes, como el poliéster recubierto de PVC, este elemento tiene que soportar el impacto de los rayos de sol durante muchas horas al día, el zarandeo del viento y los golpes que provocan la caída de la lluvia o el granizo cuando se producen estas precipitaciones.

Un toldo también requiere un cierto mantenimiento. La limpieza periódica es la principal tarea. Con el paso del tiempo, la lona acumula polvo, polen, hojas y otros residuos que pueden deteriorar el tejido y afectar a su aspecto. Lo más recomendable es limpiarla varias veces al año utilizando agua tibia, jabón neutro y un cepillo de cerdas suaves o una esponja. Conviene evitar los productos químicos agresivos y las limpiadoras de agua a presión, ya que pueden dañar los tratamientos impermeabilizantes o alterar el color de la lona. Una vez finalizada la limpieza, es imprescindible dejar que el toldo se seque por completo al aire libre antes de recogerlo para evitar la aparición de humedad, moho y malos olores.

También es importante revisar con frecuencia la estructura metálica. Los brazos articulados, soportes, tornillos y anclajes pueden aflojarse debido al uso continuado o a la acción del viento. Si el toldo produce ruidos, presenta holguras o no se despliega con normalidad, es conveniente comprobar el estado de todas sus piezas y lubricar ligeramente los mecanismos móviles para garantizar un funcionamiento suave.

Durante los episodios de viento fuerte, lluvia intensa o tormentas, lo más aconsejable es mantener el toldo recogido. Las rachas de viento pueden deformar los brazos y dañar la lona, mientras que el agua acumulada incrementa el peso de la estructura y favorece su deterioro.

Cuando aparecen roturas, problemas en el motor o desperfectos importantes, resulta recomendable recurrir a un servicio técnico especializado. Muchas veces, la empresa que nos ha vendido e instalado el toldo puede resolvernos el problema, si no les es posible, nos recomendarán al profesional adecuado.

Acondicionar la terraza para el verano.

Si tenemos una terraza grande o un jardín, estamos deseando que llegue el buen tiempo para disfrutarla. Pero como bien indica la revista Vanitatis, si no tenemos una zona de sombra, estos espacios exteriores dejan de ser un sitio apetecible. Para procurarnos esta sombra no hay que hacer grandes inversiones. Un pequeño parasol en una terraza, un toldo que cubra la mesa exterior o incluso instalar una carpa puede ser suficiente para acondicionar la zona.

Si hemos logrado procurarnos sombra, muchas veces se está mejor en la terraza que en el interior de la casa. Sentimos la brisa del aire en circulación, la alegría que nos da el sol. Nos pasa cuando salimos por ahí. Preferimos tomarnos una cerveza bien fresquita o un café con hielo en la mesa de la terraza de un bar, que consumirlo en el interior del establecimiento. Como es lógico, las mesas de la terraza están cubiertas por una sombrilla. En muchas plazas es imposible tomar nada si la terraza no tiene sombra.

Por esta regla de tres, si tenemos una bonita terraza en nuestra casa, ¿por qué no aprovecharla? Es un despropósito.

El toldo, el parasol, la pérgola o el sistema que hayamos elegido para sombrear nuestra terraza o jardín dan pie para crear un espacio de relajación o de interacción social para hacer vida en verano al aire libre. Que es lo que nos está pidiendo el cuerpo después de meses de reclusión en el interior de la vivienda.

Nuestra terraza, si sabemos aprovecharla bien, puede ser un estupendo punto de reunión para la familia y los amigos, que nos proporcionará momentos memorables.

Instalar un toldo o cualquier otra alternativa que nos dé sombra no es solo una cuestión climática. Es una acción que mejora nuestra calidad de vida.

 

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